Qué son los puntos calientes y cómo pueden combatir la delincuencia

En el lenguaje criminológico, un punto caliente es un fragmento de calle de un barrio, de una urbanización o de una zona, donde se registra un incidente delincuencial. Los puntos calientes, por lo general ubicados en sectores urbanos, alcanzan su atractivo para el delito porque en muchos casos envuelven actividad económica.

Como ejemplifica Laura Jaitman, investigadora del Banco Interamericano de Desarrollo, para que ocurra un crimen deben presentarse tres requisitos: una víctima, un agresor y una oportunidad.

“La actividad delictiva, por consiguiente, tiende a persistir de manera crónica en los mismos lugares”, explica en su estudio y del investigador Nicolás Ajzenman, titulado Concentración del crimen y dinámica de los puntos calientes en América Latina.

Los puntos calientes, en un porcentaje entre el 40 % y 60 %, están dominados por delincuentes. Con esta evidencia sustentada por 10 años de investigación empírica se demuestra que es falso que la delincuencia ocupe todos los espacios en América Latina.

El problema está en que los segmentos de calle, espacios precisos y específicos, concentran más de 50 % de los delitos en una ciudad en un año. Dice Jaitman:

En Bogotá, por ejemplo, la totalidad de los delitos están concentrados en 9 % de los segmentos de calle

Agrega que hay calles específicas más propensas al crimen que otras y forman una pequeña porción del total del número de segmentos de calle en una ciudad.

Estos dos investigadores del BID adelantaron un análisis de la situación de los segmentos de calle en cinco ciudades de Latinoamérica, entre ellas, Bogotá, Montevideo, Belo Horizonte, Zapopán, y Sucre (esta última localidad venezolana incluyó el estudio según las cifras oficiales disponibles y solo delitos de homicidios).

Los resultados, tras una evaluación de 10 años, revelaron que 50 % de los delitos se concentraron entre 3 y 7.5 % de los segmentos de calle.

Los investigadores aún no saben si en las mismas áreas que concentran incidentes criminales se mantienen durante el tiempo o varían por periodos. Jaitman explica que el crimen está constantemente presente en ciertas áreas, pero en otras, los puntos calientes aparecen o desaparecen, lo que sugiere, según los investigadores, una posible adaptación racional criminal a partir de la acción policial y hace que se desplacen a otras zonas.

Este estudio derrumba otro mito alrededor de la delincuencia: hay zonas o barrios “buenos y seguros” o “malos y peligrosos”. “Hay segmentos de calles seguros y peligrosos en toda clase de vecindarios, es allí donde la policía debe concentrar sus esfuerzos”.

Un replanteamiento del patrullaje

Ni el patrullaje aleatorio ni el uso de la fuerza extrajudicial funcionan como medidas efectivas para luchar contra la delincuencia. Para estos investigadores, la clave está en que las instituciones policiales deben reunir información sobre el lugar donde ocurren y persisten los delitos, para entender los problemas sociales de localidades identificadas.

“La necesidad de entender las características de dónde en vez de quién deriva del simple hecho de que el crimen tiende a mostrar patrones repetitivos, así que una mejor comprensión de estos datos puede ser vital para diseñar políticas públicas para reducir la violencia”, plantea el estudio.

Las preguntas clave son si el crimen ocurre aleatoriamente en un espacio, entonces las características geográficas son determinantes: por qué algunos son más propensos a otros, qué hace que una calle o cuadra se transforme en  un punto caliente.

El caso de Bogotá

La capital de Colombia tiene 137 mil calles. Acorde a las estadísticas delictivas de la Policía Nacional de Colombia, los homicidios registrados en esta ciudad se concentraron en 1.252 calles, alrededor de 1 % del total de las calles de la capital colombiana.  La policía ha identificado 754 zonas inseguras.

En un estudio del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) se demostró que tras la intervención de los puntos más inseguros de Medellín, se redujo el crimen en 70 %.

En una entrevista al diario El Tiempo en 2016, Daniel Ortega, director de evaluación de impacto y aprendizaje de políticas de la CAF, dice que el primer paso es la identificación de los segmentos de calle con mayor incidencia criminal y la intervención y monitoreo en esos lugares de un patrullaje policial organizado.

“Lo que el patrullaje es capaz de hacer es aumentar el costo de cometer un delito en esos sitios. No podemos descartar que, eventualmente, la persona busque otro lugar para cometerlo, pero hemos aumentado los costos de donde pretendía hacerlo”.

puntos calientes

Imagen externa: latinchattin.com. Imagen interna: Agencias

  • Johandry Hernández
    Johandry Hernández

    CEO-Editor Jefe

    CEO-Editor jefe de En Conflictos. Investigador y estudiante de PhD en la UC3M. Interesado en el análisis de datos y cobertura de violencia, terrorismo y crimen.

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