Los pediatras dicen que cuando un niño tiene «fiebre» es mejor dejarlo tranquilo. Pasados unos minutos, sube la temperatura y los anticuerpos propios del ser humano reaccionan. Entonces se administran medicamentos.

José Romero aplica este principio médico a la democracia en América Latina.

La democracia tiene que entrar en un proceso de mayor crisis desde el punto de vista político (…) Esto no quiere decir que quiera que se llegue a un caos mayor, pero sí es probable que pase.

El informe 2017 de la Corporación Latinobarómetro sostiene que el declive de la democracia es asintomático. La ONG —con sede en Santiago de Chile— la denomina «democracia diabética» porque es una enfermedad silenciosa.

1 de cada 4 latinoamericanos es indiferente al tipo de régimen. «El descontento con la política está teniendo consecuencia en la democracia».

El texto lo explica de este modo:

—El apoyo a la democracia en los 18 países de la región muestra un punto de inflexión que se podría situar cerca de 2010 para una parte importante de los países, a partir del cual se comienza a producir un proceso de lento deterioro del apoyo, con altos y bajos que no indican una recuperación.

2018 es un año de elección en la región. Habrá 11 votaciones en 8 países, 5 de ellas presidenciales. Estos procesos electorales se dan en escenario inmerso en un nuevo ciclo político.

elecciones

Otro escenario, ¿mismos actores?

Los movimientos más fuertes de izquierda nacieron al término del siglo XX. Varios ejemplos: Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia, Brasil, Chile… Escapó Colombia porque siguió su sendero de centro derecha.

Y las condiciones inestables que se produjeron luego, entre otras precariedades, ocasionaron una ola de migración mundial.

José Romero prioriza dos indicadores de este nuevo escenario: movimientos de izquierda y el fenómeno migratorio mundial. A partir de estos, se explica la no vinculación entre los procesos electorales y la democracia.

La concentración de poder que estos gobiernos han tenido han causado que los latinoamericanos comiencen a desconfiar de las elecciones.

Porque estos gobernantes «introdujeron procesos de fuerza para la permanencia en el poder».

—Se encargan de asumir el poder con pretensiones eternas. Entonces, ¿qué hacen? Un mal gobierno porque todo su esfuerzo se concentra en eliminar al adversario.

¿La consecuencia? «Un tremendo desgano en el electorado».

El informe de Latinobarómetro cuantifica este «desgano» al que se refiere Romero con números: solo 5 % de los latinoamericanos opina que hay plena democracia.

27 mas» y 12 % percibe que «no hay democracia».

En suma: 72 % de la población de América Latina considera que sí hay democracia, pero con obstáculos.

En este contexto se ubican 8 elecciones este 2018.

Latinobarómetro argumenta que este ciclo «se ubica en un mundo donde surge como problema mundial la migración con su tan diversa reacción».

José Romero completa esa interpretación:

El problema de la migración se da, sobre todo, en naciones con dificultades económicas. Ese fenómeno se extiende al haber gobiernos de larga duración. Las sociedades se dan cuenta de que no hay futuro…

Entonces entran en un proceso migratorio.

De África y Asia hacia la Europa occidental y la oriental. Buena parte de América Latina hacia EEUU y Canadá…

Es que «crecimiento económico» y «democracia» no van de la mano. «Crisis económica» y «democracia» sucumben al mismo momento. Si las democracias no tienen prosperidad, el ciudadano no la ve con simpatía.

Y es que todo cuadra. Porque, ¿cómo se explica que en pleno escenario electoral en Venezuela se produzca el mayor proceso migratorio que ha experimentado ese país?

Democracia no es solo «elección»

Las democracias son vistas como las formas de gobierno más perfectibles en la que el hombre puede alcanzar estabilidad económica y ascenso social, arguye José Romero.

Pero no basta con que exista la posibilidad de elegir, agrega. Es necesario tener alternabilidad en el poder y presencia libre de partidos políticos.

Otros elementos importantes son la legitimidad de origen y la legitimidad de desempeño.

—Un presidente tiene legitimidad de origen cuando es elegido por el voto popular. Y legitimidad de desempeño gracias a su gestión.

Un ejemplo: Chávez ganó por el voto, pero su desempeño le quitó legitimidad.

Como el niño con «fiebre», la democracia en América Latina alcanzará un punto cumbre. Viene un proceso de agrupamiento político de la sociedad civil. La presión será fuerte, tan fuerte, que los gobiernos tendrán que dar pasos hacia atrás o, por el contrario, radicalizarse.

Ya hay países que se empiezan a estabilizarse. Este año hay elección en Brasil, Colombia, Venezuela. Hubo en Ecuador y Chile…

En palabras de Romero, un «reacomodo en América Latina».

 

Imagen externa: Teleradio América | Imagen interna: polemos.pe

  • Isabel Cristina Morán

    Periodista de En Conflictos. Diez años de experiencia en periodismo. Narradora. Magíster en Literatura Venezolana. Docente de Periodismo y Literatura.

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