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Una exhortación fue lo que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) hizo a los países del mundo.

En palabras del periodista y especialista en redes Luis Carlos Díaz:

—Lo que ha publicado ACNUR es una nota de orientación, una exhortación. Más o menos le dice a los gobiernos receptores: Miren, esta gente la está pasando mal. Vamos a ver cómo atendemos este asunto porque no es una guerra, pero igual un sector de la población corre riesgo si vuelve a su país, desde los que aducen causas políticas hasta los que requieren tratamiento médico, así que la figura de refugio podría aplicar para más casos de los que creen. No se la pongan tan difícil mientras construimos la manera de atender la situación.

El mensaje es para los gobiernos receptores de venezolanos en vista del fenómeno social más grande que ha vivido Venezuela en la era de Chávez y Maduro: la migración.

Para acallar las malas interpretaciones, Humberto Ortiz, internacionalista venezolano y docente de la Universidad Rafael Urdaneta —al occidente de la nación—, argumenta:

Esa nota de orientación no tiene carácter vinculante. Es decir: cada Estado debe decidir si la aplica o no.

Términos claves

El texto de Acnur es claro: primero, reconoce el problema y, luego, se pronuncia.

—El Acnur insta a los Estados receptores y/o a los que ya acogen a los venezolanos para que les permitan el acceso a su territorio y a que continúen adoptando respuestas adecuadas y pragmáticas orientadas a la protección y basadas en las buenas prácticas existentes en la región. El Acnur está preparado para trabajar con los Estados con el fin de elaborar mecanismos adecuados de protección internacional de conformidad con la normativa nacional y regional, en particular la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y la Declaración de Cartagena.

La Organización Internacional para las Migraciones —organismo de las Naciones Unidas— explica en su página web los términos «migrante económico» y «refugiado».

El primero es aquella «persona que, habiendo dejado su lugar de residencia o domicilio habitual, busca mejorar su nivel de vida en un país distinto al de origen».

Y en cuanto al segundo, la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados sostiene que «un refugiado es una persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas no pueda permanecer en su país» y se marche.

Humberto Ortiz lo pone más fácil:

Si un venezolano se va porque tuvo una amenaza en su contra, es un refugiado. Pero si el causal es netamente económico y no porque siente que su vida corre peligro, es migrante económico.
Por eso antes de calificar, es necesario saber la causal de partida.

Fenómeno histórico

El politólogo e historiador Juan Carlos Morales Manzur es más tajante:

El migrante venezolano es un exiliado económico.

El sociólogo Ender Arenas diferencia el inmigrante bolivariano del europeo.

—El europeo vino al país, en gran medida, sin preparación universitaria. El chileno y argentino, incluso el mexicano, por el contrario, huyeron de las dictaduras y llegaron a incorporarse en la vida en las universidades— sostiene Arenas.

Un ejemplo fue el esposo de la pintora méxico-venezolana Ofelia Soto. Él llegó a inicios de los 60 e ingresó como académico en la Universidad del Zulia, al occidente de Venezuela.

Italianos, franceses y portugueses innovaron en los oficios de zapateros y panaderos. Muchos montaron restaurantes en un buen momento histórico de la nación.

Arenas arguye que de los cuatro millones que se han ido, 90 % de esas salidas corresponden a trabas económicas.

Manzur agrega:

—El criollo se va del país por las condiciones de vida. No hay medicinas, ni alimentos ni sueldos para combatir la hiperinflación. Eso debería tomarse en cuenta a la hora de concederle su estatus migratorio.

Ese es su argumento para asegurar que Acnur «debería considerar esa situación porque en Venezuela no están dadas las condiciones económicas para salvaguardar la vida del ciudadanos, pues escasea la comida y las medicinas».

Aún así, las naciones no están obligadas a recibir a los provenientes de la patria de Bolívar. «Son libres de aceptarlos o no y a concederles una condición de acuerdo con sus requerimientos».

Supongamos que algunas naciones acaten esa exhortación. El paso siguiente es la medida a tomar.

A juicio de Morales Manzur, es necesario comenzar por comprender el contexto y flexibilizar las políticas migratorias.

—Por ejemplo, permitirle trabajar con un estatus legal para que los procesos de reconocimientos de títulos universitarios y permisos de permanencia sean menos rigurosos.

Nación sin ciudadanos

Universidades de Caracas estiman que 4 millones de venezolanos se han marchado en los últimos 16 años.

Al principio, se fueron quienes sintieron miedo del sistema político que se instauraría —socialismo—.

Después, las clases medias altas y medias. Pero en 4 años se han ido todos, «incluso quienes no poseen nada».

Humberto Ortiz, al referirse implicaciones económicas y sociales de los Estados receptores, sostiene la libertad de estos para actuar. «Esa respuesta la tienen que dar los países, que deben evaluar si cuentan o no con los recursos».

—Acnur dio una orientación a los países y a la comunidad internacional para que, llegado un grupo importante de inmigrantes venezolanos, puedan saber qué hacer.

Brindarle acompañamiento, facilitarle los procesos legales y agilizarles los permisos de permanencia y de trabajo.

Sin embargo, se trata de «decisión que parte de la soberanía de cada Estado».

 

Competencias de ACNUR
Una persona es un refugiado se haya reconocido o no su estatuto a través de un procedimiento legal (…) ACNUR ofrece su consejo como parte del mandato de la organización para promover la legislación sobre asilo, proteger a los refugiados, y supervisar la aplicación de la Convención de 1951.
Además, aboga para que los gobiernos adopten un proceso rápido, flexible y liberal, reconociendo lo difícil que es a menudo certificar la persecución.

 

Migración forzada

De acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) cuenta 133,574 solicitudes de asilo de venezolanos.
Se registran además 350,861 criollos «que optaron por otras alternativas migratorias para su regularización».
En vista de ese escenario, la CIDH adoptó la Resolución 2/18, que detalla 15 puntos vinculados a la protección del venezolano en el exterior. Insta a los estados receptores a implementarlas.

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Imagen externa: Getty Images | Imagen interna: Reuters

  • Isabel Cristina Morán

    Periodista de En Conflictos. Diez años de experiencia en periodismo. Narradora. Magíster en Literatura Venezolana. Docente de Periodismo y Literatura.

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