suicidios

Cada 40 segundos se suicida una persona.

Por poco, Juan Pablo alimenta esa estadística.

1,2 millones de adolescentes en el mundo se matan cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La psiquiatra Mónica Mosquera piensa que es posible evitar este final con la intervención temprana de la familia y sociedad.

Juan Pablo es un ejemplo.

El muchacho apenas llega a los 15. Músico de oído y de padres de clase trabajadora. Habita en una barriada de Maracaibo, una provincia al occidente de Venezuela.

Estudia en un colegio privado y sus papás no pagan mensualidad porque el jovencito está becado por su buen rendimiento académico y por sus aptitudes para la música.

Sin embargo, lleva un estigma que él mismo se ha encargado de fabricar por presión de sus compañeros: es pobre.

Este tipo de maltrato, o bullying, es una de las causas de suicidio más comunes, rescata Mosquera.

Un adolescente sometido a tal presión piensa lo peor. Más si es vulnerable y no tolera esa forma de burla.

Por eso toca el suelo de la depresión y es en ese terreno es donde se piensa en la muerte.

—Generalmente, el joven no tiene esa estructura mental de autocontrol, por tanto, carece de autoestima o de asertividad para plantearse otras opciones o salidas.

El suicidio es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. Sostiene la OMS que «más 800.00 se suicidan al año. 75 % se producen en países de ingresos bajos y medianos».

Donde vive Juan Pablo, las carencias abundan. Desde 2014, en Venezuela repunta el hambre y las dificultades para que con un empleo fijo pueda mantenerse una familia.

Sus papás hacen la limpieza en una escuela pública y, juntos, sus salarios no llegan a 2 millones de bolívares ($10 en el mercado negro).

Para los compañeros de clase de Juan Pablo, ese esfuerzo paternal para alimentar y garantizar estudios es motivo de vergüenza.

Por eso tanta burla.

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Dupla clave

Familia y sociedad. En esta instancia, Mónica Mosquera agrega: terapia y apoyo clínico.

Todo nace en el hogar. En la medida en que se formen personas conscientes, capaces de deliberar entre lo bueno y lo malo, y con esquemas de crianza respetables e igualitarios, «tendremos jóvenes fuertes».

—Un hogar donde la agresividad no sea un valor, donde se alimenta la autoestima, se valore y se alimente la asertividad del adolescente, va a empoderar su vida.

La psiquiatra habla de un hogar con una familia estructurada con sanidad emocional. «Que le podamos enseñar el gusto y valor a lo que es vivir, al significado de cumplir sueños».

La OMS enumera, entre las medidas preventivas eficaces para evitar los suicidios, 6 puntos con los que Mosquera coincide: restringir el acceso a medios para atentar contra la vida, información responsable, introducción de políticas contra el alcohol, identificación y tratamiento temprano y seguimiento y apoyo de la sociedad.

Lo otro es, salva Mosquera, estar atento a los signos peligrosos.

Si un muchacho tiene antecedentes depresivos o presenta cuadros clínicos recientes, es necesario observarlo con detenimientos.

—Ayuda mucho tener control psicológico. Eso es prevenir. Porque esas cosas se saben.

Allí entra en el juego la sociedad.

—Tenemos una sociedad muy conflictiva, agresiva, donde los valores no están y el valor de la vida parece que ha perdido peso.

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Iniciativa mundial

La Organización Mundial de la Salud, en su informe 2014, Prevención del suicidio: un imperativo global, se propuso como objetivo en el plan de acción de salud mental de 2013-2020 reducir 10 % los índices de suicidios.

Todo esto porque «la mayoría de los países no han establecido una estrategia nacional de prevención».
Por suerte, Juan Pablo no es una estadística más, aunque en su peor momento sí trató de matarse.

Luego de largos meses de mutismo voluntario, intentó envenenarse con pastillas. Pasó días en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital y su madre aún habla de eso con pesar y dolor.

Los adolescentes son, por lo general, impulsivos y vulnerables. «Y eso es peligroso».

—También pueden suicidarse personas con algunos problemas orgánicos, como por ejemplo, con enfermedades como epilepsia o alcoholismo.

 

En algunos países las tasas de suicidio son más elevadas entre jóvenes. En el mundo, esta es la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 29 años. La ingestión de plaguicidas, el ahorcamiento y el uso de armas de fuego son los medios más usados.

Imagen externa: iStock Photos | Imagen interna: Alfonso Cacciola

  • Isabel Cristina Morán

    Periodista de En Conflictos. Diez años de experiencia en periodismo. Narradora. Magíster en Literatura Venezolana. Docente de Periodismo y Literatura.

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